La Paz como Valor de Vida

Ilustración Nieves Fuster

Paz (del latín pax), definida en sentido positivo, es un estado a nivel social o personal, en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad. También se refiere a la tranquilidad mental de una persona o sociedad; definida en sentido negativo, es la ausencia de inquietud, violencia o guerra.

En el plano colectivo, «paz» es lo contrario de la guerra estado interior (identificable con los conceptos griegos de ataraxia y sofrosine) exento de sentimientos negativos (ira, odio). Ese estado interior positivo es deseado tanto para uno mismo como para los demás, hasta el punto de convertirse en un propósito o meta de vida. También está en el origen etimológico de los saludos: shalom en hebreo y salam en árabe significan «paz» o «la paz esté contigo o con vosotros», y también se emplean como despedida, significando entonces ve en paz o id en paz; en cambio, salve, el saludo latino, es un deseo de salud, concepto también muy relacionado. El saludo de paz o beso de la paz es una parte de la misa en que los asistentes «se dan la paz».

Puede hablarse de una paz social como consenso: el entendimiento tácito para el mantenimiento de unas buenas relaciones, mutuamente beneficiosas, entre los individuos; y a distintos niveles, el consenso entre distintos grupos, clases o estamentos sociales dentro de una sociedad.

Hablando de “paz interior”, según el doctor en psicología Rick Hanson, existen cuatro tipos de paz diferentes.

1. La paz de la Facilidad

Esta es la paz de la relajación y el alivio, puede presentarse de muchas formas. Mirar por la ventana y sentir calma, hablar de un problema con un amigo, o simplemente tomar una ducha relajante. Si exhalas despacio, activando la vía parasimpática de tu sistema nervioso. Finalmente, aquello que te preocupaba termina trayendo buenas noticias.

2. La paz de la Tranquilidad

Se refiere a la tranquilidad del cuerpo y la mente. Quizás la hemos sentido en la primera vigilia, antes de que la mente se ponga en marcha, o mientras estás sentado en medio de la naturaleza, sin ruidos ajenos de por medio. Por otra parte la meditación, y el yoga también ayudan a encontrar la serenidad interna.

3. La paz de la Conciencia

Este es un tipo de paz más sutil. Quizás hayas tenido la experiencia de estar molesto y de que tu mente esté acelerándose… y al mismo tiempo que hay un lugar dentro de ti que simplemente está presenciando sin problemas lo que ve. O podrías tener el sentido de la conciencia como un espacio abierto en el que las luces y los sonidos, los pensamientos y los sentimientos, aparecen y desaparecen;  el espacio nunca se agita ni es dañado por lo que pasa a través de él.   La conciencia en sí misma siempre está en paz.  En palabras de Sogyal Rimpoché “Las nubes forman parte del cielo, pero no lo manchan”.

4. La paz de lo que es Inmutable

A pesar de que la mayoría de cosas están en continuo cambio, algunas no; por ejemplo, el hecho de que las cosas cambien no se refiere a un cambio propio. Dos más dos siempre será igual a cuatro. La buena acción que realizaste esta mañana o el año pasado, siempre habrá sucedido. Las cosas que no cambian son valiosas, logran que sintamos paz.

A pesar de que las olas vayan y vuelvan, el océano siempre es el océano. A pesar de que los fenómenos del universo estén cambiando, el universo como universo no lo hace. Puedes darte cuenta reconociendo que estás en una ola dentro de un amplio mar de cultura, naturaleza humana y universo físico; sí, estás cambiando, pero dentro de una totalidad inmutable. El sentido de esto puede realmente conectar con la paz.

Personalmente creo que la paz colectiva pasa necesariamente por la paz interior y es necesario un compromiso con ella de forma individual si queremos que nuestra sociedad cambie poco a poco. Gastamos demasiada energía y dinero en construir tratados y acuerdos que resultan insoltenibles en una sociedad donde la bondad no tiene cabida y se considera de débiles. Mantener la paz en los paises y la seguridad en las calles, reducir los actos de agresión y de conflicto por medios pacíficos requiere un cambio de cultura profundo que empieza en la intimidad de cada uno de nosotros.

Mindfulness y Compasión trae a nuestras vidas los principios de la filosofía milenaria del budismo y fomenta las relaciones de amistad, de respeto y de igualdad de derechos.  Quizás está sea la forma de poder construir un futuro como una mayor cooperación en solución de los problemas económicos, sociales, culturales y humanitarios.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *